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Mojácar se halla en la comarca del Campo de Vera, dentro de la provincia de Almería. Esta bella localidad está situada a unos 90 kilómetros de la capital. Está localizada en una de las colinas que componen la Sierra Cabrera y sus costas disponen de 17 kilómetros de litorar, muchas de ellas aún sin explotar. Cuenta con una extensión de 75km2 y una de sus características principales es que cuenta con más de 3.000 horas de sol al año, lo cual provoca que las temperaturas medias alcancen los 20 grados al cabo del año. Sin embargo los veranos no son especialmente duros como en el resto de la provincia de Almería, sino que en Mojácar existe un microclima que permite disfrutar de una estación suave, aunque el invierno sea muy corto y casi inexistente.
Sin duda el mayor atractivo de Mojácar son sus playas, con muchas de ellas vírgenes y salvajes. Cuenta con un extenso litoral que va desde la Playa de las Granatillas hasta la Marina de la Torre, donde se sitúa un hermoso campo de Golf. Repasando algunas de las playas más atractivas nos encontramos con la Playa de las Granatillas, pequeña y aislada, pero con el rojo color de su arena destacando contra el azul del mar. Otra impresionante playa es la del Castillo de Macenas, en este caso compuesta por rocas y arena gris, con poca afluencia de público pero con un atractivo entorno natural. Otra playa con poca afluencia es la del Sombrerico, algo apartada del pueblo.
Dentro del núcleo urbano podemos destacar las playas de la Rumina, que mezcla arena y grava y cercana a la zona de El Palmeral, la playa del Cantal, con todas las instalaciones y servicios propios de una playa céntrica, o la playa de la Cueva del Lobo, premiada con Bandera Azul y cercana a la zona de Pueblo Indalo. Por último, en el límite del término municipal, se encuentra la playa de Marina de la Torre.
Históricamente, Mojácar cuenta con variados atractivos, ya que son muchas culturas prehistóricas las que han dejado atisbos arqueológicos de su presencia en esta comarca. Es bastante probable que la cultura Argar tuviese su nacimiento cerca de esta localidad, ya que se han encontrado restos en la cercana Cueva del Algarrobo. Otras culturas han dejado sus restos a lo largo de los tiempos: romanos, fenicios, griegos e incluso los celtas poblaron estas tierras y enriquecieron sus costumbres.
Tras vivir de la actividad minera e industrial durante el siglo XIX, es a mediados del siglo XX donde el turismo empieza a impulsar la economía de Mojácar, afectada por la posguerra y la emigración de mucha población a las capitales. La población comienza a aumentar y el sector servicios se convierte en la fuente principal de ingresos y motor económico de toda la región.
Visitando la ciudad de Mojácar no podremos dejar de ver su Casco Antiguo, que permanece inalterable con el paso del tiempo, con casas blancas y macetas de flores en sus paredes. Entre sus angostas calles podrá encontrar varios miradores, la Iglesia de Santa María, que es una fortaleza renacentista construida sobre una antigua mezquita y declarada Monumento de Interés o el Ayuntamiento, que se ubica en una plaza donde destaca un árbol con cientos de años de antiguedad. Frente a la Iglesia podrá encontrar la estatua de la Mojaquera, una mujer que porta un cántaro sobre su cabeza.
La plaza Nueva contiene un espectacular mirador reconstruido a mediados del siglo XX, desde donde se atisban las sierras adyacentes y el Mediterráneo. En ella también destaca la Ermita de la Virgen de los Dolores, aunque es de propiedad particular y alberga en su interior un pequeño comercio de regalos y recuerdos. Desde allí se puede divisar el Castillo de Mojácar, en la parte más alta de la ciudad. Pese a estar en ruinas suelen darse conciertos y festivales en su auditorio. Merece la pena echar un vistazo desde su mirador.
Puede seguir visitando Mojácar y descubriendo nuevos rincones, como la cueva del Algarrobo, el barrio judío del Arrabal o la Fuente Mora, ya que a buen seguro le sorprenderán. Nosotros solo podemos recomendarle los mejores hoteles de la ciudad para que disfrute de esta encantadora población, de sus playas, de sus costumbres y de su patrimonio artístico. A buen seguro repetirá.